La estrategia de coerción sigue siendo empleada contra la República Islámica. Esto se debe a la profundización de una política que busca asfixiar a este país. El margen de acción para esta estrategia es cada vez menor.

Se sabe que esta situación se ha prolongado durante casi cinco décadas. Las sanciones han sido una herramienta clave en esta estrategia, aunque su efectividad ha sido cuestionada. Pueden encontrarse más detalles sobre esta situación en la publicación que informa sobre estos acontecimientos.

Allí se ofrece una visión más completa de la estrategia empleada y sus implicaciones.