En el Reino Unido, los veranos templados son ahora una rareza. La temperatura supera con frecuencia los 36 grados, lo que se ha convertido en la nueva normalidad para millones de británicos. Esta situación trae consigo un caos que afecta a la población.

Los expertos consideran fundamental actualizar la infraestructura para hacer frente al cambio climático. Según los expertos, es crucial adaptarse a esta nueva realidad para mitigar los efectos del calor extremo. Para obtener más información sobre esta situación, se puede consultar la fuente original.