Las cuadrillas de emergencia que sirvieron tras un atentado enfrentan una dolorosa herencia. Cáncer y trauma son algunas de las enfermedades que acompañan su día a día. Estas enfermedades crónicas se suman a recuerdos imborrables que no han podido olvidar.

A 25 años del atentado, las consecuencias para los bomberos siguen siendo graves. La exposición a sustancias peligrosas y el estrés del momento han dejado una marca imborrable en su salud y bienestar. Se sabe que las enfermedades crónicas y los recuerdos del atentado siguen siendo una parte importante de la vida de estos héroes.

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